174° Aniversario de la Batalla de Caseros

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Evocar Caseros merece siempre la relevancia y la importancia que tiene para la provincia y el país. No se puede obviar la trascendencia de esta batalla ocurrida el 3 de febrero de 1852 que marcó un antes y un después.

En la actual plaza “General Francisco Ramírez” de Concepción del Uruguay tuvo lugar el 1° de Mayo de 1851 el Pronunciamiento del General Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, emitió un decreto en el cual acepta la renuncia del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, a la conducción de las relaciones exteriores, y reasume esas funciones para nuestra provincia.


Entre Ríos venía reclamando la libre navegación de los ríos –necesaria para el florecimiento de su economía- lo que permitiría el intercambio de su producción con el exterior sin necesidad de pasar por Buenos Aires.

En 1852, el triunfo del Ejército Grande posibilita la Organización Nacional, con la sanción de la Constitución de 1853 y el inicio del período constitucional del país.

La imagen pertenece a un cuadro de Emilio Caraffa.


Caseros fue un enfrentamiento bélico extraordinario, como extraordinarios fueron los acontecimientos que se produjeron a partir de esa batalla en el nacimiento de nuestra patria organizada.
Por primera vez Buenos Aires debía resignar sus principios centralistas, y todo su poder, y comenzar a escuchar las voces de las provincias.

Después de Caseros, Urquiza convoca al Acuerdo de San Nicolás, que se concreta el 31 de mayo de 1852 poco después del combate. Latía en lo más íntimo de su ser el deseo y aspiración de concretar la unidad de la Patria.
El acuerdo de San Nicolás abre las puertas a la organización nacional, ante la presencia de representantes de todas las Provincias Unidas que vieron la posibilidad de materializar su sueño en la Constitución y esto se trabaja intensamente.

Aquellos sueños se concretan cuando el 1º de mayo de 1853 los diputados de las provincias (excepto los de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional, en respuesta a una necesidad que surgió tras la Revolución de Mayo. Su objetivo: constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.